Querid@s amig@s de los pelos, llevo unos días desconectado del metaverso, disfrutando las mieles del descontrol fallero, respirando olor a pólvora, caminando lo que no camino el resto del año (agujetas incluidas), viviendo intensamente esa semana en la que todo es un caos, mi caos, mi ciudad sin ley, me encanta esta relación amor-odio en la que por un lado disfruto como un enano y por otro estoy deseando que acabe y todo vuelva a la rutina de siempre… y en plena vorágine, he de confesaros que no he tenido ocasión de entrar en Second Life...sí, la verdad es que últimamente no entro mucho al metaverso, lo poco que he entrado estas semanas ha sido para realizar la
falla que aún podéis visitar hasta fin de mes, y poco más…mmmm….
Pese a ello, hoy he entrado un momento a Second Life y he ido a ver un sitio estupendo que Dorka Barzane menciona en su
blog, allí, de pie frente al mar, cierro los ojos al borde del acantilado, las olas azotando con su espuma mi cara mientras en mi cara noto el salitre y el mar...mmm...la casa del sol naciente....del inicio y del fin del mundo... la música de "The animals" viene a mi mente, la misma que estás escuchando ahora mismo en este blog...
Y bueno, aunque no haya entrado estos días, sí que he estado leyendo mis blogs amigos, estos blogs que me acompañan y que me permite veros en vuestro viaje por el metaverso. Uno de estos blogs es el de Natalia Zelmanov, un blog que en su día me enseñó muchas cosas de Second Life, me enseñó mi oficio en el metaverso (el peluquero virtual aprendió a cortar prims usando el blog de Natalia, es cierto). Y leyendo, leyendo, querid@s amig@s, al entrar en el blog, veo que Natalia no lo actualiza desde finales del año pasado, y si uno ve el histórico se da cuenta que ya había bajado mucho su ritmo en los últimos meses, comparado con el que llevó en el año anterior….no se exactamente sus motivos reales y espero que no sea nada más que un cansancio respecto a Second Life, pero en todo caso, es significativo y expresa al menos un cambio de actitud en la manera de relacionarse con SL por su parte.
Y con esto en la mente, he reflexionado sobre el hastío, sobre el abandono del metaverso, sobre el cansancio y cómo en nuestro deambular por la virtualidad, las cosas que en su momento nos parecían irresistibles, van dejando paso a una manera sosegada de vivir esta experiencia.
Y es que, querid@s amig@s de los pelos, todos los que llevamos mucho tiempo pululando por SL sabemos que es difícil mantener el mismo nivel de actividad durante mucho tiempo. Como muy bien se dice, Second Life no es una segunda vida sino más bien una parte de la primera, esa VIDA con mayúsculas, a la que robas un poco de tiempo (o mucho según se vea) para ponerte delante de una pantalla y un teclado y meterte en una aventura que no tiene un objetivo claro y por ese mismo motivo, debes de imponer de alguna manera tú mism@ los límites porque igual acabas perdiéndote o perdiendo tu rumbo.
Supongo que cada uno de nosotros entró en Second Life por diferentes motivos y en función de eso ha continuado en el metaverso, supongo que la fuerza de esos motivos son lo que hace que algunos sigamos aquí tras dos años de dedicación (o más), otros lo hayan dejado hace mucho tiempo y otros estén en vías de dejarlo…mmmmm…pienso sobre ello... ¿Por qué se entra en Second Life? ¿Por qué se sigue en Second Life?..y sobre todo… ¿Por qué se abandona Second Life?
Gran pregunta que me lleva a pensar acerca de nuestra actitud con el metaverso... nuestros motivos y nuestros fines, y aunque me da miedo hacer taxonomías, me voy a lanzar a la piscina y estableceré una clasificación de los usuarios de Second Life en tres grandes grupos:
- Los que siguen en Second Life
- Los que abandonan Second Life durante una temporada y vuelven
- Los que abandonaron definitivamente Second Life
Sobre estos últimos voy a hablar en este post de los otros, o bien he hablado durante este año y pico de blog o quizás hablaré más en el futuro, en todo caso, ¿Por qué se abandona Second Life? Esa es la pregunta que estos días me hago viendo el blog de Natalia, o dándome cuenta de algunos blogs que visitaba que han sido borrados, las cuentas canceladas, los avatares desaparecidos... sin rastro…
Hay gente que entra en Second Life y no se adapta, eso está claro, son aquellos que abandonaron Second Life al principio o al poco tiempo. Por algún motivo, el metaverso no “les enganchó”, seguramente pensaron que algo tremendamente complejo, donde no existían objetivos claros, algo diferente a los videojuegos al uso, no era de su interés. Algunas veces me gustaría saber el % de estos abandonos sobre el total de cuentas. Cuántas cuentas inactivas, cuantos nacimientos fallidos… qué expectativas tenían (si las tenían) y en qué manera el metaverso no cumplió esas expectativas…
Otro grupo de personas son aquellas que abandon Second Life por un desengaño, frecuentemente relacionado con los sentimientos y las relaciones humanas (no se suele avisar cuando uno rellena la página de entrada que aquí se establecen relaciones, algunas tremendas e intensas), también se abandona por situaciones que de alguna manera se escapan a nuestro control y se llega a territorios que jamás se pensó que se llegaría, afectando relaciones RL con frecuencia. Son historias con finales usualmente traumáticos en la que los implicados de alguna manera deben de tomar una decisión total, que seguramente acabe con su permanencia en el metaverso porque continuar implica un daño mayor en su vida real. Y es que Second Life, pone a prueba muchas veces nuestras convicciones y nos hace navegar en terrenos donde los sentimientos pueden traicionarnos, pero uno se va metiendo, se va metiendo, y a veces los territorios en los que uno se sumerge pueden llevarnos a algún sitio, o mejor dicho, a alguna situación, que jamás habríamos imaginado que fuera posible llegar a través de un programa de ordenador…
Pero también he de decir que hay personas que dejan Second Life por todo lo contrario, porque en el metaverso han encontrado a aquella persona que le complementa y que, tras dar el paso de conocerse, esa relación, como cualquier relación diría yo, hace que SL deje de tener interés… dan el paso y abandonan la virtualidad para vivir plenamente su vida con la persona que un buen día conocieron como avatar…
Y luego hay otro gran grupo que abandonan Second Life por hastío y cansancio, o bien porque el metaverso ya no les motiva, o porque ya no se desea sumergirse en él cada noche o porque (ley de vida), aparecen actividades muchísimo mas interesantes en RL. Cosas que reemplazan a las horas que antes se le dedicaba a esta inmersión virtual, del mismo modo que SL, sobre todo al principio, le robó tiempo a otras actividades que bien seguro teníamos todos. Ese hastío, puede ser transitorio, pero otras veces es definitivo. Se ha cumplido el ciclo vital en el metaverso. Hemos llegado a donde queríamos llegar y lo que hay dentro de este mundo ya no nos aporta nada. Todo se vuelve gris y monótono. Se acaba desapareciendo por aburrimiento galopante (¿es posible aburrirse en algo tan vasto como Second Life?, ¿Es posible aburrirse en algo tan vasto como la vida real?, supongo que la respuesta es SÍ en ambos casos).
Y sobre la manera de desaparecer, he visto de todo, despedidas públicas, despedidas a los amigos mas íntimos, despedidas en los perfiles o en los foros o súbitas desapariciones en la que la persona que está detrás del avatar deja de entrar y hace un discreto mutis por el foro o los foros (valga la redundancia).
En muchos de esos casos me he permitido mandar mensajes a esas personas, porque uno siempre se preocupa sobre las desapariciones súbitas, afortunadamente la respuesta más frecuente es…”ya no me motiva Second Life”, “me aburro Aleix”, “hace tiempo que entro en Second Life y me salgo con la sensación de haber perdido mi tiempo”… mmmm…
Hastío y abandono, cansancio, bajo la capa de arcoiris y de magia, todo se vuelve gris en el metaverso, llegamos a los límites de nuestra exploración vital en esta realidad, o quizás encontramos otros horizontes para explorar, quien sabe. ¿Dónde estarán las nuevas fronteras? ¿Dónde los nuevos retos? ¿Cuánto tiempo nos queda aquí? ¿Dónde estaremos dentro de uno, dos, cinco, diez años?
Si hace dos años me hubieran dicho que iba a estar en este universo hoy, día de San José, en plena resaca fallera, no me lo hubiera creído. Igual que ahora no me creo que esté aquí dentro de dos años más… pero … nadie sabe el destino de cada uno, ¿quién sabe su futuro? ¿quién sabe dónde estaremos?
Leo los blogs, cierro los ojos, recuerdo a aquellas personas que he conocido y que han abandonado SL, también pienso en aquellas que han disminuido su frecuencia de entrada y que acabarán dejándolo casi con toda seguridad…todo se acaba… la ilusión del principio, como en un romance, va dejando paso a otra manera más serena de ver las cosas… más madura, … más realista…pero ¿dónde está el secreto para seguir? (si es que realmente se desea seguir). No sé, quizás en llegar a compaginar ambas vidas, en sentirse a gusto en ambas, en poder pensar que Second Life no es una segunda vida, ni una escapatoria a la primera por supuesto. Habrán momentos de mayor o menor actividad, de más presencia o periodos de letargo, …pero si uno verdaderamente mantiene la ilusión por todo aquello que le gusta en este metaverso y en su vida real sin que esta pasión signifique renunciar a nada de lo que su vida le depare, entonces tendremos experiencias en esta segunda vida para rato…
Y en eso estamos querid@s amig@s, en eso estamos…